Digamos que fue un espejismo, demasiado real.
Ya se de qué palo va. Utiliza una estrategia acertada, que siempre funciona. Sigiloso, cauto y a veces osado. Prudente pero espontáneo. Capta miradas, emplea palabras, emana misterio, regala besos.
Tonta, que piensas que esos besos son solo para ti.
Tonta, que entras en su juego y te dejas embelesar por su palabrería.
Tonta, que dejaste a un lado una realidad segura por una falsa ilusión.
La seducción, al fin y al cabo, es un engaño. La trampa perfecta. Una artimaña disimulada. Puro artificio.
Una vez tienen presa en las redes a la presa (valga la redundancia), la dejan estar. Pierden el interés que únicamente está latente al principio, cuando el imperio está por conquistar. La conquista es el fin.

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