En el año de gracia de 1975 cuando iba a coger el último barco, Arp descubrió que el mundo era redondo. Unos años antes, en otro punto del planeta, Malevitch, en un instante de lucidez, había descubierto que el mundo era cuadrado. A partir de ese momento, la mitad de el mundo es redonda, y la otra mitad cuadrada, y nadie de ha quejado. Porque es justo y razonable. Ahora hay esos dos principios fundamentales y ambos tienes igualmente razón, como dos sexos que se oponen y se unen. ¿Quién va a reprochar a la mujer que sea mujer y al hombre que sea hombre?. Entre los dos rehacen cada día un mundo redondo y cuadrado, cada día se pelean y cada día se aman. Los niños que engendran on pequeños monstruos de belleza y fuerza.
ESCOLIO. La tierra es redonda porque la varita mágica la creó embarazada. Está embarazada porque es una manzana. Es una manzana porque tiene brotes. Tiene brotes porque es un alto relieve. Las manos que esculpen nunca dejan de palpar los alto relieves dela tierra, la tierra afila sus brotes. Palpar, es como el sol, palpa, palpa, palpa, palpa sol. Tanto palpa el sol, tanto palpan las manos del sol que la hermosa dama pare. Y el escultor recibe en sus manos una configuración, una concentración humana, una geometría matinal, un ángulo, un “hurlou” o un pan de cada día. Y así se llenó la tierra, súbitamente, de los altos relieves de Arp. Descorre las cortinas: altos relieves de Arp; retira los encajes: altos relieves de Arp; desenmascara el paraíso; altos relieves de Arp; disipa las tinieblas; altos relieves de Arp; mira por el ojo de la cerradura; altos relieves de Arpa; explora playas vírgenes; altos relieves de Arpa; rompe el santo de los santos; altos relieves de Arp. En cuanto a la parte cuadrada del mundo, desde aquí podemos verla. La conocemos solo por cálculos sabios, por cuadraturas del círculo. Para hacer el descubrimiento de Malevitch hay que tener infusas todas las matemáticas, pero la presencia de esa mitad del mundo se la debemos a él. Si hay arquitectos e ingenieros, se lo debemos a él. Si hay caminos y puentes se lo debemos a él, si hay rascacielos y tiralíneas, tresbolillos y ultrasonidos, habitaciones y vidas rosas, se lo debemos a él.
El alto relieve recoge el día; el cuadrado planta. Recoger es cuidar con amor, conservar; plantar es calcular, conservar el porvenir. El hombre Arpa es el hombre de Montaigne “ondulante y diverso”. Pero también está el hombre Arpa lleno de humor, de ideas revoltosas. También es el hombre místico que intenta leer todos los misterios en los reflejos de la uña de su pulgar. Por eso en las obras de Arp encontramos tantas veces la forma ligera y compacta de la uña de su pulgar. Hay muchísimos significados ocultos en esta forma alargada, redondeada, claramente dibujada. Se puede decir en cierto sentido, que la sombra de ese pulgar es el ombligo del mundo. Después de haber sido el ombligo de Arp. Muchos ombligos se creen el ombligo del mundo, pero éste es una uña encarnada. La uña del pulgar de Arp encarna un significado universal. Ahora bien este significado universal está en relación directa con la nariz de Arpa. Su nariz mira la uña del pulgar día y noche, noche y día. La mira y la atraviesa por el centro geométrico, ahí accede al infinito. Tal es la excepcional calidad de esa nariz que decir que Arp ve tan lejos como su nariz es concederle la segunda vista, el sexto sentido y la penetración de todos los secretos.
ESCOLIO. Porque, nosotros, en definitiva, Arp también es una manzana. No se parece a ninguno de nosotros. Su inteligencia no es chapoteo o un reflejo; está mucho más cerca de la naturaleza vegetativa, lenta, definitivamente flexible, acolchada, maciza, mucho más segura que la de los intelectuales ¿qué hacen estos últimos sino resplandecer aparatosamente, qué anuncian sino el vacío espectacular de su jerga? ¿no opinan siempre sobre todo? ¿alguien ha oído decir a un intelectual: “no lo sé”? Arp se preocupa por tener sabor. Hay mucho más saber en el sabor que en la ciencia. Hay mucha más ciencia en el sabor que en la elocuencia, hay mucho más sabiduría en un fruto que en un intelectual. Está escrito ”En verdad, en verdad os digo, si no os parecéis a una manzana nunca estaréis en el reino de los cielos”. Por eso, los más astutos de nosotros han dejado su piso tradicional y calentito y se han convertido en vegetales de las aceras. Tomad y comed, dicen, y dadnos una patada. Porque en la vida de los vegetales es el aprendizaje del cielo. Su substancia toda la fabrican con el fervor de la luz. La luz les posee. No hay intermediario entre una manzana y el sol. No hay intermediario entre un alto relieve de arp y el sol, entre un relieve de Arp y las estrellas. El cielo los habita.
La grandeza de Arp es su simplicidad. Lo que él hace cualquiera puede hacerlo. Aparentemente. Como todo el mundo puede hacer como Mondrian y como Malevitch. Pero nadie es Mondrian ni Malevitch. A ellos mismos les ha costado mucho trabajo ser ellos mismos. La mayor conquista es conseguir ser uno mismo, y la cumbre de uno mismo es la simplicidad, de suerte que la simplicidad es la cosa menos simple del mundo. Tan poco simple como recuperar la inocencia del corazón.
Los niños conoces el secreto de la verdadera simplicidad. Dibujan y pintan exactamente como respiran y qué maravilloso es el mundo que sale de sus manos inhábiles. Un mundo bello porque es verdadero. No ponen ningún arte en lo que hacen, y sin embargo ahí encontramos el arte verdadero. No ponen ningún arte en lo que hacen y nos dejan impotentes. Por desgracia todo está perdido en cuanto entra en juego el sentimiento de valor. Ya no hay juego cuando entra en juego el éxito y el provecho. Entonces, para quienes han nacido artistas, para aquellos a quienes hemos llamado verdaderos artistas, empieza el largo camino de la reconquista del juego, quiero decir del puro desinterés.
Arp es uno de esos raros privilegiados ante cuya obra cabe preguntarse si alguna vez han dejado de ser niños. De la ingenuidad original parece haber pasado a la conciencia y a la madurez sin haber dejado nunca de jugar inocentemente, de ejercer el don gratuito.
Se desliza sobre la línea curva de sus toboganes que tienen formas femeninas y encantos de escritura. DE cuando en cuendo los detiene con un golpe seco, rectilíneo. Pero al instante vuelve a ondular sobre sus suaves lagos de amor deambulando de ola en ola. A veces, por diversión arruga el papel para simular la cólera, para contradecirse a sí mismo, El sabe – lo siente- que el distintivo del hombre consiste precisamente en esa contradicción en esa contradicción interna que no le deja en paz. Entonces lo mejor es arrugar el papel.
¿Existe un arte de arrugar papel? Para toda cosa hay un arte particular. Hay un arte para pelar guisantes, hay un arte para beber a chorro, hay un arte para decir buenos días, y hay un arte para arrugar papel: cuando se le estura de nuevo reproduce las líneas de la mano. ¿Qué hay que leer en esas líneas o más bien qué hay que soñar?. Las líneas de Arp están hechas de bondad y de ternura. Todas sus formas son señales de encanto y generosidad. Las líneas de Arp son imágenes de felicidad, prefiguraciones de armonías futuras, que se pueden pensar pero no realizar. Por eso las formas de Arp, ya en su misma elaboración, tienen algo intemporal y clásico. Volver a pensar el mundo a través de una forma de Arp es, de alguna forma, reintegrar Arcadia, UNA Arcadia que en sí misma escondería todas las galas de pastores, todos los refinamientos del Atica. ¡Arcadia, Arcadia! O ilusoria Arcadia, Arcadias pasadas y Arcadias futuras, no es una de tus menores méritos, Arp, habernos hecho soñar con ellas en este siglo de hierro.
Michel Seuphor París, 1950-56
De nacionalidad incierta, como lo fue su fecha de nacimiento y su destino, en la medida en la que él mismo pudo hacer valer los derechos de la fantasía sobre cualquier concepsión mezquina de la realidad, como cabe esperar de un poeta, Arp atravesó de punta a cabo toda la singularidad de la vanguardia histórica sin tener que agarrarse a ninguna etiqueta.
Arp Amplió la noción del arte en salzando y apostando por el azar y el absurdo. Su objetivo era acercarse a un orden inaccesible, cuestionar lo establecido, abrirse al ser interior y la incansable búsqueda de la forma pura.
"Nuestra obra (refiriéndose también a su esposa, la artista Sophie Taeuber) nos servía para transformar en arquitectura de luz, el dolor más profundo así como el gozo más vivo. Nosotros queremos volver el mundo más simple, trnsformarlo y darle más belleza". (Jean Arp)
A Arp le resultaba indiferentes el dinero y el éxito social. Escapa a cualquier clasificación simplificadora. Fue un pionero de la revolución dadaista y más tarde los surrealistas le reconocieron como a una de los suyos. Se ha mantenido fiel asi mismo, ha sido sencillamente Arp, aquel de quien Marcel Duchamp decía:
Arp est Art / Art est Arp
Jean Arp, el hombre, era sólido, inquieto, espiritual, tajante y liso como un mármol suyo. Contemplad su obra con atención y sabréis cómo era el hombre. (Denise René)





