" Lo que no comprendas, lo que se te escape o te supere, dibújalo aunque sea mal, aunque sea a grandes trazos. Querer dibujar algo es tener que detenerse a observarlo, y observar, ya lo verás, es comprender..."

martes, 30 de noviembre de 2010

Mi pecera


... cierro la puerta y me apoyo en ella, porque así tengo la sensación de que hay alguien al otro lado. De esta manera no me siento sola.
Tengo diecinueve años, diez meses y 30 días. Son la nueve y treinta y siete de la tarde. Siento la humedad en mi piel y el gélido frío en mi cuerpo. Me siento triste, desanimada, desilusionada, apática, vacía, perdida, sin rumbo, mordiéndome la cola, en la pecera.
He dado un salto. He saltado de mi pecera a la pecera. A la de todos vosotros. Desde que empecé a trabajar tengo esa sensación. Estoy ganando dinero y estoy perdiendo ilusiones. No quiero crecer. Antes sí, pero ahora no. No quiero detener el tiempo. Quiero ser yo quien se detenga. Quiero vivir, pero más despacio; a mi manera, no a vuestra manera. Quiero. Deseo. Anhelo. Protesto. Discuto. Lloro. Ironizo. Lucho... por vivir en mi mundo. No me gusta vuestro mundo. Un mundo donde existe la hipocresía pues pretendéis hacerme creer que existe la igualdad, la democracia, la libertad y la justicia. Un mundo con prejuicios, violento, terrorista, inconsciente, egoísta, resignado, aburrido, exagerado, abusivo, frustrado, obsesivo, incompetente, autodestructivo... En vuestro mundo tampoco existe el amor libre. Existe el sacrificio y la penitencia. Vuestro mundo necesita normas. Mi mundo no. Vuestro mundo peca de todo. El mío también. Es lo único que tienen en común.
No hablaré de mi mundo.Es suficiente. Ya me siento mejor.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El por qué de vivir

Mi inactividad en este página coincide con el periodo en el que cohibí una de mis necesidades básicas. Escribir. 
Siento que mi mente está desnutrida. Desestructurada. Siento que si sigo así voy a enfermar...
Una parte de mi mente lleva mucho tiempo divagando; la otra lleva ese mismo tiempo anestesiada por los placeres del instante, engañada por la voluntad de vivir...
Ambas partes están en confrontación. Difieren en todo. Permanecen en un estado dialéctico constante. Enfermizo. 
Dios mío, como si no tuviera bastante! están en obras y hay ruido terrible. Me voy a volver loca. 
Grito para que de esta manera el ruido que proyecto neutralice al otro. 
Lloro por impotencia y exasperación. Nunca por debilidad.
Para mis sentidos no existe mayor tortura que el ruido ni mayor placer que la buena música. 
Mis pensamientos transcurren a una velocidad vertiginosa. Mi mano no es tan rápida. Hasta que no recibe un estímulo claro se queda muy próxima al soporte  esperando impaciente volver a escribir, pero mi mente no da a basto para procesar tanta información y bloquea la mano; de esta manera ambas se sienten insatisfechas. 

“Aquél que tiene un por qué para vivir puede enfrentar todos los cómos.

Continuo sin tener un por qué.